Cascada de Whiskey


  Os voy a contar una historia. 

                Había un joven que estaba en plena etapa adolescente, o post-adolescente, tranquilamente sentado en el banco de un parque cualquiera. Cuan feliz se encontraba con su nueva amiga especial. No podía llamarla de novia, pareja, pero tampoco "rollo". Odiaba ese término. Prefería dejarlo en "amiga especial".
Los dos empezaron a mamar de sus vasos de plástico como si no hubiera mañana. El grandullón consumía grados y grados, y a pesar de que su andar ya no era el mismo que tenía de cuando llegó, estaba en un estado presentable. Sin embargo la morena de labios rojos estaba mucho peor. Intentaba aguantar el ritmo de nuestro protagonista masculino, y no moría en el intento, pero casi.

La noche avanzaba y mientras las nubes se iban en un hipnótico ritmo, los jóvenes que en ese verde ecosistema se habían reunido, también lo hicieron. Solo quedaban los cierra-parques. Unidos por un deseo carnal fuera de lo común, empezaron a besarse intentando arrancarse los labios el uno del otro. Pero hacía frío. Y el grandullón tenía la casa libre, así que en una votación silenciosa, decidieron ir a su casa.

Menos mal que no estaba muy lejos del parque, pues expediciones al centro de la tierra fueron más fáciles que la andadura de estos dos borrachos hasta el apartamento en cuestión.
No hizo falta mucho para que se encendieran de nuevo. Bastó con una mirada y un beso. Sabían y olían a Whiskey y a sexo más adelante. O eso creían.
Pues el coito no se produjo.

La dama de los labios rojos se encontraba haciendo de Joystick encima de nuestro protagonista. Todo iba bien hasta que se paró en seco. Algo pasaba. Algo acontecía en el sistema digestivo de nuestra amiga, lo sabía, pero no hubo tiempo de reaccionar. Pues una cascada de Whiskey y alguna comida regurgitada salió de sus infernales entrañas, para posarse en el pecho del tan ex-excitado joven.

Podría haber sido una noche maravillosa.

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2 comentarios:

Naar dijo...

Recuerdo cuando lo contaste en twitter... jajaja!! en fin, la historia de lo que pudo ser y al final fue otra cosa. Pero oye, te queda una anécdota divertida ;)
Un beso!

Ivan Hell dijo...

Ufff.A más de uno nos ha pasado,compañero.Grande,muy grande jajajaja

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