Crónicas del Turno de Noche (Saga I) - El Exilio de Arko - II

  ...y entonces llegaron a su casa. A la casa de Ross. No hacía un excesivo calor, pero ésta alegó que el clima era sofocante y por eso se tiene que quedar en ropa interior.

-Oye, Buenro, ¿tú no tienes fleje calor? -dice la canariona palpándose aleatoriamente los senos.
-No mucho, la verdad. -responde.
-Oye, que si tienes calor, puedes quedarte hasta desnudo. Desnudo cual plátano al que le quitas la piel.
-Duras declaraciones. -comenta Buenro sin quitar de vista los blancos, pecosos y grandes senos de ella.

Arko sí que tiene calor. De hecho siempre tiene calor. Con esa barba, cómo para no tenerlo. Pero mientras se quita la camisa, gesto repetido tantas y tantas veces en frente de mujeres y hasta de una tarta de arándanos, es interrumpido por Ross:

-Oie, peninsular, ¿tú no te ibas a la playa?
-No.
-Pues te vas a la playa aún así. -dice en un tono semi-impaciente.
-Has sido excesivamente indirecta, pero he entendido bien el mensaje.

Entonces el gran Arko se va.
Triste, muy triste anda por las calles canarias. Y solo, sobretodo muy solo. Ni siquiera los 15 Dm's guarros de media que recibe por minuto, le levantan el ánimo.
Nunca en su vida había estado tan mal. Sus amigos le habían traicionado. De Ross se lo podía haber esperado, pues todo el mundo sabe que es un poco hija de puta por follarse a canarios y no brasileños, ¿pero Buenro? De Buenro solo esperaba buenro, perfección, amabilidad...vamos, lo norma en él. Pero ni eso.

Entonces cuando no podía dar y darse más lástima, cuando ni siquiera la dirección de Tim Burton podía aportar más pesimismo, oscuridad y tristeza a la situación, Arko la ve. A lo lejos, pero cada vez más cerca..

-No es posible, no es posible que seas tú....(Corte de publicidad)
(Vuelta de publicidad)

Mientras tanto, la canaria y el brasileño ya están dándose el lote.

-Buenro, llevas ya dos horas tocándome exclusivamente los senos. ¿No crees que es hora de variar un poco, chacho? -dice ella exasperada.
-Ah, es que...

Entonces una gran explosión rompe la puerta de la casa y hace saltar los muebles de la entrada, entre ellos un consolador con forma de Christoph Waltz.

-¡No, no puedes ser tú, hija de pú! -grita Buenro, lleno de polvo y sangre, mientras apunta al causante de la explosión.

                                                                  ¡CONTINUARÁ!

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2 comentarios:

Juana la Loca dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Juana la Loca dijo...

jajajajaja...
hay tráfico de influencias....
te agencias el mejor papel!! al pobre arko lo has hundido y te tiras demasiado rato cn las tetas..
lo tuyo es algún trauma infantil cn ls tetas??

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